Frixen, una bebida especial: un refresco ‘ético’

Frixen, una bebida especial: un refresco ‘ético’
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Frixen está elaborada con agua del manantial de Jaraba, con azúcar ecológico de comercio justo, con estevia (que consigue reducir más de un 20% el azúcar empleado), y un alto nivel de cafeína. Fabricada en Zaragoza y distribuida desde la economía social y solidaria es un producto emergente que permite plantear una alternativa en el actual mercado de las bebidas carbonatadas.

Un refresco que nacería en 2012 por la necesidad de buscar esa alternativa en un sector básicamente oligopolizado. “Después de ir probando durante 10 años refrescos alternativos a la cola convencional, con más o menos éxitos”,
los y las cooperativistas de Birosta decidieron “lanzarse a la piscina” y producir su propio refresco. Con el que pretenden que “sea también el de otras gentes que piensan como nosotros y nosotras”. Sin duda se trataba de un acierto.

Frixen es una bebida especial, un refresco ‘ético’ pero también un maravilloso placer para el paladar. Con hielo, en combinados, durante el vermú o a media tarde consigue de manera extraordinaria su objetivo, refrescar, sin dejar de lado la conciencia de quien la consume.

En Aragón existen numerosos puntos de consumo y distribución. Birosta, A Flama, La Otra, La Pantera Rossa, La Huertaza, La Ciclería Social Club, Ecomonegros… una lista de distribuidores y comercializadores que no para de crecer.

Tres años después de su nacimiento la marca ha dejado de ser local, para pasar a ser consumida habitualmente en diferentes localidades aragonesas y del resto del Estado español. “Tenemos una empresa distribuidora en el Alto Aragón, Rete. Se consume en Madrid, Catalunya, Euskadi y diversas localidades aragonesas. Cualquiera puede hacernos un pedido y comercializar Frixen, siempre que cumpla unos pequeños requisitos éticos, como no ir destinado a grandes superficies”, nos explica Chema.

Frixen ha ido creciendo conforme lo hacía su consumo y este año la cooperativa prevé fabricar 25.000 litros de refresco, comercializado en dos formatos, botellín de 20 cl. y botella de litro. Una importante fabricación que ha ido aumentando gracias al consumo en diferentes plazas y que obliga al desarrollo de un plan de empresa que será desarrollado por el proyecto “Emprendes” de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) en Aragón.

Una alternativa en forma de refresco, que permite apagar la sed sin olvidar la práctica de un consumo más justo, cercano y social. Y tú ¿aún no bebes Frixen?